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Internacionales

Revelaciones alarmantes sobre OceanGate: CEO planeaba soborno para ocultar problemas del Titán

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Durante una audiencia sobre la tragedia del submarino Titán, Matthew McCoy, ex empleado de OceanGate, testificó que el CEO Stockton Rush le reveló su intención de “comprar un congresista” para resolver problemas relacionados con el sumergible. McCoy dejó la empresa tras esta conversación, que lo dejó “horrorizado”. Aseguró que la falta de certificación y supervisión de la Guardia Costera fue una de sus principales preocupaciones, y recordó que Rush le garantizó que el Titán operaría fuera de la jurisdicción estadounidense, lo que aumentó su inquietud.

En su testimonio, McCoy describió un ambiente de trabajo donde se ignoraban las normas de seguridad. El ex empleado, quien antes sirvió en la Guardia Costera, también mencionó que en 2018 se había presentado una denuncia por prácticas de seguridad deficientes en OceanGate. Esta denuncia, hecha por otro ex empleado, David Lochridge, fue cerrada tras un acuerdo, lo que McCoy consideró como una falta de investigación más exhaustiva sobre la empresa.

McCoy compartió que al principio confiaba en OceanGate, dado su vínculo con instituciones como el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad de Washington y Boeing. Sin embargo, esa confianza se desvaneció cuando descubrió que la compañía había roto la relación con Boeing, quien había dejado de participar en el proyecto del Titán. En su evaluación, McCoy consideró que la ingeniería de la empresa no era adecuada, ya que muchos de los empleados eran pasantes universitarios.

Tras su renuncia en 2017, McCoy perdió interés en OceanGate y dejó de seguir sus actividades. Su testimonio revela serias preocupaciones sobre la seguridad y la ética dentro de la compañía, subrayando la gravedad de los problemas que condujeron a la tragedia del Titán.

Internacionales

Taiwán acusa a China de hostigamiento durante patrullas marítimas

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La Guardia Costera de Taiwán acusó este martes a su homóloga china de realizar supuestas operaciones de aplicación de la ley como parte de acciones de hostigamiento al este de la isla.

La Administración de la Guardia Costera taiwanesa informó que desplegó el patrullero Lanyu y otras embarcaciones para vigilar los movimientos de los buques chinos Zhujiajian y Chongming, luego de que Pekín anunciara una nueva ronda de patrullas en la zona.

Taiwán sostuvo que mantiene bajo vigilancia a las embarcaciones y rechazó que China tenga jurisdicción para realizar operaciones de aplicación de la ley en esas aguas, al señalar que considera la zona parte de su jurisdicción económica exclusiva.

La respuesta se produjo después de que la Guardia Costera china anunciara patrullas rutinarias al este de Taiwán, área donde Pekín ha incrementado su presencia marítima en los últimos meses.

La zona es considerada estratégica por sus rutas marítimas para el comercio internacional y por su importancia ante un eventual escenario de bloqueo o conflicto en torno a Taiwán.

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