Ciencia y Tecnología
La NASA alerta sobre el agujero de la capa de ozono que es tres veces el tamaño de Estados Unidos
La NASA reporta que el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida alcanzó su extensión máxima de 22.4 millones de kilómetros cuadrados el 28 de septiembre de 2024, aproximadamente tres veces el tamaño de Estados Unidos. Aunque su tamaño sigue siendo considerable, representa el séptimo más pequeño desde 1992, lo que apunta a una recuperación lenta, pero constante, atribuida a los esfuerzos globales contra los químicos dañinos.
El Protocolo de Montreal, firmado en 1987, ha sido clave en la disminución de los clorofluorocarbonos (CFC), sustancias que agotan el ozono. Según Paul Newman, científico de la NASA, la reducción progresiva del agujero de ozono indica que los acuerdos internacionales están dando resultados. La combinación de menores emisiones de CFC y la transferencia de ozono desde el hemisferio norte está ayudando a la estabilización de la capa de ozono.
Las fuentes de CFC incluyen refrigerantes en aires acondicionados y aerosoles como lacas y pinturas en spray, todos ellos regulados desde el acuerdo. Stephen Montzka, de la NOAA, advirtió que aunque el progreso es alentador, la capa de ozono aún no está completamente recuperada. Aún así, la reducción de estos productos químicos en la atmósfera ha demostrado ser efectiva para frenar la destrucción del ozono.
Investigadores de la NASA y la NOAA monitorean el agujero a través de satélites y globos meteorológicos, registrando niveles de ozono de apenas 109 unidades de Dobson este octubre. De mantenerse las tendencias actuales, los científicos estiman una recuperación completa de la capa de ozono para 2066, logrando un importante éxito en la cooperación internacional para el medio ambiente.
Ciencia y Tecnología
De Guanajuato a la NASA: ingeniero mexicano lidera sistemas clave en misión espacial
Un ingeniero originario de Guanajuato se ha convertido en parte de una misión histórica al integrarse a la NASA, donde actualmente lidera un equipo enfocado en sistemas que protegen a los astronautas.
Su historia destaca por la perseverancia: pasó de no hablar inglés a formarse en universidades de alto nivel, enfrentando múltiples rechazos antes de lograr ingresar a la agencia espacial estadounidense.
Hoy, su trabajo resulta clave en el desarrollo de tecnología para la seguridad en misiones espaciales, posicionándose como un ejemplo de esfuerzo y superación que inspira a nuevas generaciones.





