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‘Me libre del mal’, festeja una pareja tras firmar el divorcio

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Pocas parejas pueden llegar a un acuerdo para terminar en buenos términos su matrimonio. Este es el caso de Iury Maia y Barbara Benjamin, que tras 11 años de estar casados, tiempo en el que tuvieron un hijo, decidieron tomar caminos separados y… ¡festejarlo!

Como usted lo lee, Iury Maia y Barbara Benjaron la separación: “Finalmente me libre del mal”, se escucha decir a uno de ellos en un reels subido a sus redes sociales.

Vivimos mucho mejor como amigos que cuando estábamos casados”, aseguró Iury Maia. “La separación se debió a varias razones, varios problemas de convivencia”, explicó.

Maia dijo que la separación dio un vuelco en su relación: “Hoy bromeamos, hacemos café, cenamos, celebramos cumpleaños y asamos juntos”.

Y lo que es más increíble aún: “Amo a su novio”, expuso Maia. “Es una buena persona que trata muy bien a nuestro hijo”.

Iury profundizó en el tema de la pareja de su ex. “Nos llevamos muy bien y tenemos una buena relación gracias a nuestro hijo. Visito a mi hijo todos los días”, contó. “Elegimos este tipo de relación para criar bien a nuestro hijo y tener tranquilidad”. 

La historia de Iury Maia y Barbara Benjamin se viralizó en las redes sociales. Les llovieron comentarios a favor. Un restaurante le realizó una invitación para el festejo, así que el recién separado matrimonio planea echar la casa por la ventana. Al final, se han librado del mal.

Iury Maia y Barbara Benjamin han generado miles de comentarios por parte de diversos usuarios. 

Aunque nunca faltan los mal intencionados, que hacen comentarios a la pareja por no saber superar las adversidades.

Iury Maia y Barbara Benjamin lucen despreocupados ante esa vertientes, para ellos lo importante es seguir por rumbos distintos sin dejar de apoyarse por el hijo que tienen.

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Neal McDonough y la cláusula que marcó su carrera en Hollywood

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El actor ha defendido su fe y su matrimonio por encima de contratos millonarios, incluso cuando eso le costó años de trabajo en la industria.

El actor Neal McDonough, reconocido por sus papeles en series como Band of Brothers y Desperate Housewives, se ha distinguido en Hollywood por una cláusula poco común que acompaña todos sus contratos: no filma escenas de sexo ni besa a otras mujeres en pantalla.

Católico practicante, McDonough ha explicado en múltiples entrevistas que esta decisión responde a una convicción personal y familiar. “No besaré a ninguna otra mujer porque estos labios están destinados a una sola mujer”, ha declarado en referencia a su esposa, Ruvé, con quien se casó en 2003 y con quien tiene cinco hijos.

Esta postura tuvo consecuencias profesionales importantes. En 2010, el actor fue despedido de la serie Scoundrels tras negarse a grabar escenas íntimas con la actriz Virginia Madsen, lo que le habría costado un contrato valuado en hasta un millón de dólares. Durante varios años, McDonough aseguró sentirse “vetado” en la industria, donde algunos productores lo consideraban un “fanático religioso”.

Lejos de abandonar su carrera, el actor optó por buscar soluciones creativas para mantenerse fiel a sus principios. En el pasado ya había rechazado escenas similares con Nicolette Sheridan en Desperate Housewives, así como solicitado ajustes en producciones como Boomtown y otros proyectos.

En su película más reciente, The Last Rodeo, el guion incluía un beso romántico. En lugar de romper su regla, McDonough propuso una alternativa poco habitual: que su propia esposa interpretara a su interés amoroso. De esta manera, logró filmar su primer beso en pantalla sin comprometer sus convicciones.

McDonough resume su filosofía con una frase que repite con frecuencia: primero Dios, luego la familia y después el trabajo. Aunque reconoce que la coherencia tiene un precio, sostiene que preservar su fe y su matrimonio vale más que cualquier cheque de Hollywood.

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