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El Desierto de Atacama, Chile, ahora es el ‘Basurero del Mundo’ para ropa usada
El desierto de Atacama, famoso por ser el lugar más árido del planeta y por albergar los mayores depósitos de litio del mundo, se ha visto transformado en un vasto cementerio de prendas de vestir usadas.
En Atacama, miles de toneladas de textiles desechados, en su mayoría procedentes de Estados Unidos, Europa y Asia, terminan acumulándose, creando enormes montañas de ropa de segunda mano.
En un informe de la BBC, se revela que Chile es el principal importador de ropa usada en Sudamérica. Sin embargo, se estima que más de la mitad de las 59,000 toneladas que llegan anualmente al país terminan en vertederos clandestinos.

Este problema no desaparecerá pronto y tiene graves implicaciones para el medio ambiente y la salud humana. Se estima que estos desechos tardarán al menos 200 años en descomponerse por completo, liberando toneladas de microplásticos y sustancias químicas que se acumulan en el lecho del desierto.
Esta situación plantea desafíos significativos en términos de gestión de residuos y destaca la urgente necesidad de abordar el problema de la ropa usada de manera más sostenible y responsable.
Especiales
Se arrodilla en hospital para que su esposa embarazada pueda descansar
Un gesto de amor y empatía ha conmovido a miles de personas en redes sociales, luego de que se viralizara un video grabado en un hospital, donde un hombre se arrodilló para que su esposa embarazada pudiera descansar mientras esperaban atención médica.
De acuerdo con las imágenes, la pareja se encontraba en una larga fila y no había asientos disponibles. Permanecer de pie comenzó a cansar a la mujer, quien se encontraba en avanzado estado de embarazo. Al notar su incomodidad, el hombre no dudó en sentarse en el suelo, apoyar firmemente los pies y recargarse hacia adelante para que su esposa pudiera sentarse sobre su espalda.
Durante varios minutos, él permaneció inmóvil, sosteniéndola con cuidado y paciencia. En un momento incluso le ofreció una botella de agua para que pudiera hidratarse con tranquilidad. Aunque algunas personas observaban la escena, nadie cedió un asiento.
Cuando finalmente llegó su turno, el hombre se levantó con cautela, ayudó a su esposa a incorporarse y ambos continuaron caminando juntos por el pasillo del hospital.
El video, que comenzó a circular años atrás y resurge periódicamente en redes sociales, ha sido interpretado como una muestra genuina de amor, compromiso y apoyo mutuo, recordando que, incluso en situaciones cotidianas, los pequeños gestos pueden tener un gran impacto.






