Especiales
Agricultor Español Sorprende con el Plátano Azul de Sabor a Vainilla

Un agricultor de la localidad de Canarias, España, ha logrado cultivar una sorprendente variante de plátano: el plátano azul con sabor a vainilla, una innovación que está llamando la atención en el mundo de la agricultura.
Eduardo León, el agricultor detrás de este proyecto, compartió detalles sobre su logro en una entrevista con el periódico ‘El Español’. León no es ajeno a la experimentación con el cultivo de plátanos, ya que anteriormente cultivó plátanos de color rojo además de los tradicionales plátanos amarillos.
En la entrevista, León reveló que actualmente cultiva alrededor de 14 mil plantas de plátano amarillo, 750 de plátano rojo y 80 de plátano azul. Este último se ha convertido en un logro especialmente destacado.
Carlos León explicó que, en colaboración con la Federación Agrícola de Sindicatos de Tenerife (Fast) y la empresa Cultivos y Tecnología Agraria de Tenerife (Cultesa), logró obtener este color azul en el plátano. Según sus palabras, “el color corresponde al recubrimiento de las ceras naturales que tiene el fruto cuando no está maduro”.
Además, agregó que “ese color azul verdoso luego va desapareciendo a medida que avanza el periodo de maduración”.
Según el doctor en biología Leonardo Amador, el color azul del plátano no es el resultado de ingeniería genética, sino más bien una variante de plátano que se cultiva en lugares como Hawái, Filipinas y algunas partes de Centroamérica.
A pesar de su sorprendente color azul por fuera, el interior de este plátano es blanco y ligeramente amarillo, y se describe como aterciopelado. Por ahora, esta nueva variedad no se encuentra disponible en supermercados, ya que está en una fase de prueba. Sin embargo, se espera que se presente oficialmente en la Fruit Attraction 2023 de Madrid, que tendrá lugar el próximo 3 de octubre.
Especiales
Pemex asfixia al sector subcontratista en Tabasco con una deuda “fantasma” de 15 mil millones de pesos

Bajo una cortina de promesas burocráticas y mecanismos administrativos opacos, Petróleos Mexicanos (Pemex) mantiene un esquema de asfixia financiera contra subcontratistas tabasqueños, quienes enfrentan una crisis que ya es considerada una sentencia de muerte comercial. A pesar del discurso oficial de reactivación, la realidad es una deuda estimada en 15 mil millones de pesos correspondiente al ejercicio 2024, que permanece sin reconocimiento ni liquidación.
El problema, denuncian empresarios, no es solo la falta de liquidez, sino una estrategia deliberada de no reconocimiento de pasivos. Eustacio Pérez García, presidente del Frente Amplio de Subcontratistas al Servicio de Pemex, señaló que los adeudos siguen atrapados en un limbo administrativo diseñado para maquillar las finanzas de la empresa productiva del Estado.
“La deuda 2024 no se logra avanzar, seguimos atorados, seguimos peleando el recurso”, afirmó Pérez García, quien explicó que Pemex mantiene cerrados sus portales digitales para impedir la facturación completa de los servicios ya prestados. Esta práctica, acusó, evita que los pasivos aparezcan formalmente en los registros financieros.
De acuerdo con estimaciones del sector, Pemex adeuda alrededor de 15 mil millones de pesos a subcontratistas en Tabasco y cerca de 400 mil millones a nivel nacional. Aunque la petrolera reportó pagos por 250 mil millones de pesos en 2025, los empresarios estiman que solo entre 10 y 20 por ciento de la deuda correspondiente a 2024 podría recuperarse. Actualmente, entre 100 y 150 empresas operan en condiciones mínimas o al borde del cierre.
El impacto humano de esta crisis se refleja en casos como el de la empresa LPMARS (Diseño, Consultoría, Mantenimiento y Obra). Su directora, la ingeniera Nancy Medina Santiago, relató que tras siete años de trabajo para el sector energético, su compañía lleva tres años sin recibir un solo pago, con un adeudo aproximado de 36 millones de pesos.
“Las contratistas nos dicen que Pemex no les ha pagado, y así se rompe toda la cadena”, explicó. La falta de liquidez obligó a reducir su plantilla de 64 empleados y 30 externos a solo dos trabajadores, además de liquidar activos y, finalmente, abandonar Tabasco.
Mientras Pemex sostiene su narrativa de estabilidad financiera, el sector subcontratista enfrenta una crisis prolongada que ya ha dejado empresas cerradas, empleos perdidos y familias enteras afectadas, sin que hasta ahora exista una ruta clara para el reconocimiento y pago de los adeudos pendientes.

















