Internacionales
Se cumplen 20 años de “Katrina”, el huracán más devastador de EE.UU.
Hace 20 años, el huracán “Katrina” desató un devastador ciclo de destrucción que se prolongó durante diez días, azotando el sur de Estados Unidos y sumergiendo gran parte de Nueva Orleans. Más de 1,300 personas perdieron la vida y los daños se valoraron en más de 125,000 millones de dólares.
A pesar de las advertencias de los meteorólogos sobre su intensidad y las órdenes de evacuación en ciudades como Nueva Orleans, el exceso de confianza de autoridades y comunidades locales creó un escenario propicio para la tragedia.
“Katrina”, el duodécimo ciclón y quinto huracán de la temporada del Atlántico en 2005, se ubica entre los cinco huracanes más mortales que han tocado Estados Unidos y es el más costoso registrado hasta la fecha.
El huracán tocó tierra por primera vez el 25 de agosto de 2005 en el sureste de Florida, como huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson, apenas un día después de formarse al sureste de las Bahamas. Ya entonces dejó un aviso de su poder destructivo, provocando inundaciones y la muerte de catorce personas en Florida.
Sin embargo, lo peor estaba por venir. Tras intensificarse en su paso por el Golfo de México, “Katrina” alcanzó categoría 5, con vientos sostenidos de hasta 280 km/h, cuando llegó a la costa sur de Estados Unidos, provocando los mayores estragos.
“El 28 de agosto emitimos un informe con un lenguaje que realmente reflejaba lo que estaba por suceder. Predijo el daño devastador”, recuerda 20 años después a EFE Mike Buchanan, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional de Nueva Orleans/Baton Rouge.
Poco después, la ciudad emitió su primera evacuación obligatoria. “El lenguaje en esa declaración era básicamente profético. Predijo muchas de las cosas que lamentablemente sucedieron”, añadió Buchanan.
Internacionales
Sube a 362 el número de fallecidos tras devastadora tragedia entre Nepal y el Tíbet
El saldo de víctimas por la devastadora emergencia registrada en la región del Himalaya aumentó a al menos 362 personas fallecidas, mientras los equipos de rescate continúan buscando a más de 1,400 desaparecidos en Nepal y el Tíbet.
De acuerdo con los reportes más recientes, 359 de las víctimas mortales se registraron en Nepal y tres en territorio tibetano, luego de que una violenta inundación arrasara comunidades ubicadas en la región fronteriza.
La emergencia habría sido desencadenada por el colapso de una gran masa glaciar en el Himalaya, que generó una avalancha de hielo, rocas y sedimentos. El material alcanzó los cauces de los ríos y provocó una corriente de enorme fuerza que destruyó viviendas e infraestructura a su paso.
El Ejército de Nepal y cuerpos de emergencia mantienen desplegados equipos terrestres y aéreos para localizar sobrevivientes, evacuar a habitantes de las comunidades afectadas y distribuir ayuda humanitaria.
Las labores de búsqueda se desarrollan entre grandes cantidades de lodo y escombros, mientras cientos de familias esperan información sobre las personas que continúan desaparecidas.
Además, autoridades y especialistas mantienen vigilancia ante el riesgo de nuevas inundaciones debido a las condiciones que persisten en la zona afectada.
La tragedia vuelve a poner la atención sobre la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a fenómenos relacionados con los glaciares, cuyo comportamiento está siendo alterado por el aumento de las temperaturas y el cambio climático.
Las cifras de víctimas y desaparecidos permanecen sujetas a actualización conforme avanzan las operaciones de búsqueda y rescate.







