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Neal McDonough y la cláusula que marcó su carrera en Hollywood

El actor ha defendido su fe y su matrimonio por encima de contratos millonarios, incluso cuando eso le costó años de trabajo en la industria.
El actor Neal McDonough, reconocido por sus papeles en series como Band of Brothers y Desperate Housewives, se ha distinguido en Hollywood por una cláusula poco común que acompaña todos sus contratos: no filma escenas de sexo ni besa a otras mujeres en pantalla.
Católico practicante, McDonough ha explicado en múltiples entrevistas que esta decisión responde a una convicción personal y familiar. “No besaré a ninguna otra mujer porque estos labios están destinados a una sola mujer”, ha declarado en referencia a su esposa, Ruvé, con quien se casó en 2003 y con quien tiene cinco hijos.
Esta postura tuvo consecuencias profesionales importantes. En 2010, el actor fue despedido de la serie Scoundrels tras negarse a grabar escenas íntimas con la actriz Virginia Madsen, lo que le habría costado un contrato valuado en hasta un millón de dólares. Durante varios años, McDonough aseguró sentirse “vetado” en la industria, donde algunos productores lo consideraban un “fanático religioso”.
Lejos de abandonar su carrera, el actor optó por buscar soluciones creativas para mantenerse fiel a sus principios. En el pasado ya había rechazado escenas similares con Nicolette Sheridan en Desperate Housewives, así como solicitado ajustes en producciones como Boomtown y otros proyectos.
En su película más reciente, The Last Rodeo, el guion incluía un beso romántico. En lugar de romper su regla, McDonough propuso una alternativa poco habitual: que su propia esposa interpretara a su interés amoroso. De esta manera, logró filmar su primer beso en pantalla sin comprometer sus convicciones.
McDonough resume su filosofía con una frase que repite con frecuencia: primero Dios, luego la familia y después el trabajo. Aunque reconoce que la coherencia tiene un precio, sostiene que preservar su fe y su matrimonio vale más que cualquier cheque de Hollywood.
Entretenimiento
Persona que se identifica como “therian” es mordida por un perro y desata debate en redes

Un hecho ocurrido recientemente y difundido ampliamente en redes sociales ha generado un intenso debate sobre identidad, convivencia y responsabilidad en espacios públicos. El incidente involucró a una persona que se identifica como therian —una subcultura cuyos integrantes sienten una conexión profunda con un animal— y a un perro que reaccionó de forma instintiva ante un comportamiento inusual.
De acuerdo con los videos que se viralizaron, la joven se desplazaba en cuatro patas y emitía sonidos similares a los de un can mientras se encontraba en la vía pública. En ese contexto, se acercó a un perro que estaba acompañado por su dueño. El animal reaccionó y la mordió, provocando momentos de tensión que quedaron registrados en las grabaciones. Hasta el momento, no se han dado a conocer reportes oficiales sobre lesiones de gravedad.
Especialistas en comportamiento canino explican que los perros interpretan posturas corporales, gestos y sonidos como señales de juego, amenaza o invasión territorial. Movimientos en cuatro patas, miradas fijas o vocalizaciones pueden ser percibidas como provocación, lo que puede desencadenar una respuesta instintiva del animal.
El caso abrió una discusión más amplia en redes sociales y foros de opinión. Más allá de la identidad personal, expertos subrayan que la vía pública es un espacio compartido donde conviven personas, niños y animales, por lo que conductas atípicas pueden generar reacciones imprevisibles.
Desde el punto de vista legal, generalmente el dueño de un perro es responsable por los daños que cause su mascota. Sin embargo, también puede analizarse si existió una conducta imprudente o provocadora que influyera directamente en el hecho, lo que podría modificar la valoración jurídica del caso.
El episodio pone sobre la mesa la importancia del respeto mutuo, la prudencia y la comprensión de los límites entre la expresión personal y la convivencia segura en espacios comunes.



















