Tabasco
‘Donde antes había puertas cerradas, hoy los jóvenes tocan para abrir caminos’
- Este martes, en Villa Macultepec, la paz no llegó en silencio; llegó caminando por las calles, recuperando espacios públicos, tocando puertas y conversando con los vecinos, tarea de la que formaron parte los protagonistas de “Jóvenes Unen al Barrio”

A Norma Rosalía Flores Miranda la vida le enseñó temprano que siempre hay algo que hacer por los demás. Es mamá joven, acaba de terminar la preparatoria abierta y decidió sumarse a “Jóvenes Unen al Barrio” porque encontró ahí una forma de convertir lo que ha aprendido en ayuda para su comunidad. Desde Indeco, participa en jornadas de limpieza, actividades de reciclaje, cine comunitario y visitas a escuelas, convencida de que recuperar un parque también significa recuperar un pedacito de la convivencia que se había ido perdiendo.
A unos kilómetros de ahí, Yeinner Oswaldo Valencia, vecino de Jolochero segunda sección, tiene una razón todavía más sencilla para estar aquí: “que nos tomen en cuenta”. Él habla sin rodeos de lo que significa para muchos jóvenes tener una oportunidad antes de que las malas decisiones terminen por marcarles el camino. Por eso celebra que el programa les permita salir, participar, ayudar a quienes lo necesitan y mantenerse ocupados en actividades que construyen comunidad. “Me siento bien de salir a apoyar a la gente que en verdad necesita el apoyo”, cuenta.
Sus historias cobran fuerza este martes en Villa Macultepec, donde se realizó la Jornada de Paz número 64 en el municipio de Centro, con tres objetivos muy concretos: recuperar los espacios públicos, acercar alrededor de 80 servicios y trámites a las comunidades, y reconstruir el tejido social, una tarea que en Tabasco encuentra el respaldo decidido del Gobierno del Pueblo que encabeza Javier May Rodríguez, sumando esfuerzos con la estrategia del Gobierno federal para que la prevención y la atención comunitaria lleguen directamente a donde vive la gente.
En ese esfuerzo, la juventud ya no es simple espectadora: es parte de la faena. Actualmente, alrededor de 110 muchachas y muchachos participan formalmente en “Jóvenes Unen al Barrio”, provenientes de unas 14 localidades de Centro. Algunos recorren las calles, otros tocan puertas casa por casa, reparten información y acercan a las familias los programas y servicios disponibles; también hay quienes organizan torneos deportivos, talleres de dibujo y box, actividades recreativas para niñas y niños, o ayudan a pintar y recuperar espacios públicos.
Este programa a cargo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal, incorpora especialmente a jóvenes de 12 a 29 años en situación de vulnerabilidad, incluidos quienes no estudian ni trabajan, y los vincula también con oportunidades para retomar sus estudios.
Norma lo entiende desde la experiencia: no se trata únicamente de tener una actividad durante el día, sino de volver a sentirse útil, escuchada y tomada en cuenta. “Hay muchos jóvenes que están cayendo en eso del dinero fácil”, advierte, y por eso considera fundamental ofrecer alternativas que despierten la solidaridad y las ganas de salir adelante. Ella misma encontró en este programa una oportunidad para seguir creciendo mientras ayuda a otros, porque, dice, “antes quizá no teníamos qué hacer en casa y ahora tenemos un espacio para aprender, servir y construir algo junto a los demás”.

Y mientras la Jornada de Paz avanza entre vecinos, servicios, limpieza y recuperación de espacios, Yeinner resume en pocas palabras lo que para él significa que ahora sí los volteen a ver: “gracias por darnos la oportunidad para seguir adelante”.
Esa frase sencilla, pero contundente, explica mejor que cualquier estadística lo que ocurre en las calles de Centro: cuando un joven encuentra una puerta abierta, puede dejar de mirar hacia el camino equivocado. Y cuando Norma, Yeinner y decenas de muchachos salen al barrio para ayudar, informar y convivir, la paz deja de ser solamente una palabra y empieza a convertirse en algo que se construye casa por casa, parque por parque y comunidad por comunidad.‘Donde antes había puertas cerradas, hoy los jóvenes tocan para abrir caminos’
• Este martes, en Villa Macultepec, la paz no llegó en silencio; llegó caminando por las calles, recuperando espacios públicos, tocando puertas y conversando con los vecinos, tarea de la que formaron parte los protagonistas de “Jóvenes Unen al Barrio”
A Norma Rosalía Flores Miranda la vida le enseñó temprano que siempre hay algo que hacer por los demás. Es mamá joven, acaba de terminar la preparatoria abierta y decidió sumarse a “Jóvenes Unen al Barrio” porque encontró ahí una forma de convertir lo que ha aprendido en ayuda para su comunidad. Desde Indeco, participa en jornadas de limpieza, actividades de reciclaje, cine comunitario y visitas a escuelas, convencida de que recuperar un parque también significa recuperar un pedacito de la convivencia que se había ido perdiendo.
A unos kilómetros de ahí, Yeinner Oswaldo Valencia, vecino de Jolochero segunda sección, tiene una razón todavía más sencilla para estar aquí: “que nos tomen en cuenta”. Él habla sin rodeos de lo que significa para muchos jóvenes tener una oportunidad antes de que las malas decisiones terminen por marcarles el camino. Por eso celebra que el programa les permita salir, participar, ayudar a quienes lo necesitan y mantenerse ocupados en actividades que construyen comunidad. “Me siento bien de salir a apoyar a la gente que en verdad necesita el apoyo”, cuenta.
Sus historias cobran fuerza este martes en Villa Macultepec, donde se realizó la Jornada de Paz número 64 en el municipio de Centro, con tres objetivos muy concretos: recuperar los espacios públicos, acercar alrededor de 80 servicios y trámites a las comunidades, y reconstruir el tejido social, una tarea que en Tabasco encuentra el respaldo decidido del Gobierno del Pueblo que encabeza Javier May Rodríguez, sumando esfuerzos con la estrategia del Gobierno federal para que la prevención y la atención comunitaria lleguen directamente a donde vive la gente.
En ese esfuerzo, la juventud ya no es simple espectadora: es parte de la faena. Actualmente, alrededor de 110 muchachas y muchachos participan formalmente en “Jóvenes Unen al Barrio”, provenientes de unas 14 localidades de Centro. Algunos recorren las calles, otros tocan puertas casa por casa, reparten información y acercan a las familias los programas y servicios disponibles; también hay quienes organizan torneos deportivos, talleres de dibujo y box, actividades recreativas para niñas y niños, o ayudan a pintar y recuperar espacios públicos.
Este programa a cargo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal, incorpora especialmente a jóvenes de 12 a 29 años en situación de vulnerabilidad, incluidos quienes no estudian ni trabajan, y los vincula también con oportunidades para retomar sus estudios.
Norma lo entiende desde la experiencia: no se trata únicamente de tener una actividad durante el día, sino de volver a sentirse útil, escuchada y tomada en cuenta. “Hay muchos jóvenes que están cayendo en eso del dinero fácil”, advierte, y por eso considera fundamental ofrecer alternativas que despierten la solidaridad y las ganas de salir adelante. Ella misma encontró en este programa una oportunidad para seguir creciendo mientras ayuda a otros, porque, dice, “antes quizá no teníamos qué hacer en casa y ahora tenemos un espacio para aprender, servir y construir algo junto a los demás”.
Y mientras la Jornada de Paz avanza entre vecinos, servicios, limpieza y recuperación de espacios, Yeinner resume en pocas palabras lo que para él significa que ahora sí los volteen a ver: “gracias por darnos la oportunidad para seguir adelante”.
Esa frase sencilla, pero contundente, explica mejor que cualquier estadística lo que ocurre en las calles de Centro: cuando un joven encuentra una puerta abierta, puede dejar de mirar hacia el camino equivocado. Y cuando Norma, Yeinner y decenas de muchachos salen al barrio para ayudar, informar y convivir, la paz deja de ser solamente una palabra y empieza a convertirse en algo que se construye casa por casa, parque por parque y comunidad por comunidad.
Tabasco
Inaugura Javier May el 11º Festival de la Butifarra, celebración gastronómica que impulsa las tradiciones e identidad para fortalecer la economía local
• Del 16 al 18 de octubre, Jalpa de Méndez será sede este este evento que reúne a 37 butifarreros, emprendedores y artesanos
“Nuestro compromiso como Gobierno del Pueblo es seguir acompañando las iniciativas que nacen en nuestros municipios y que contribuyen a fortalecer la economía de las familias tabasqueñas”, afirmó el mandatario estatal, Javier May Rodríguez al inaugurar el 11º Festival de la Butifarra, que se lleva a cabo del 16 al 18 de octubre, en Jalpa de Méndez.
Acompañado del presidente municipal, José del Carmen Olán Olán y la secretaria de Turismo y Desarrollo Económico, Katia Ornelas Gil, encabezó el corte de listón de esta “celebración gastronómica”, reconociendo el esfuerzo del Ayuntamiento y de quienes se suman con entusiasmo en su organización.
“Hoy nos reunimos para inaugurar una fiesta que se ha convertido en motivo de orgullo para Jalpa de Méndez y una de las celebraciones gastronómicas más representativas de nuestro estado. Durante generaciones, las familias de esta región han conservado una tradición que forma parte de su historia y que hoy distingue a nuestro estado. Su elaboración (de la butifarra) es resultado del conocimiento y la dedicación de mujeres y hombres que han sabido preservar sus recetas fortaleciendo una tradición arraigada en la identidad de su gente”, subrayó.
Durante tres días, el Parque Recreativo “El Campestre” será el espacio donde 37 butifarreros, artesanos y emprendedores darán a conocer sus productos y los asistentes podrán disfrutar de ricas muestras de este manjar en distintas presentaciones.
En su intervención, el alcalde José del Carmen Olán Olán destacó que desde el gobierno municipal se tiene el compromiso y la responsabilidad de preservar las tradiciones, engrandecer la identidad y transmitir esta invaluable herencia a las nuevas generaciones, “para que nuestras costumbres sigan vivas y continúen siendo motivo y orgullo para nuestro municipio”, concluyó





