Internacionales
Condenada a 22 años de cárcel por mandar una carta envenenada a Trump
Una mujer franco-canadiense fue condenada este jueves a casi 22 años de cárcel por haber enviado, en septiembre de 2020, una carta envenenada con ricina al entonces presidente estadounidense Donald Trump (2017-2021), indicó el Departamento de Justicia.
Pascale Cecile Veronique Ferrier, de 55 años, mandó igualmente ese tipo de cartas a ocho policías de Texas.
La mujer, condenada a 262 meses de prisión, se había declarado culpable el pasado 25 de enero en los dos casos abiertos al respecto. El primero estaba en manos del Distrito de Columbia, en el que se encuentra Washington, y el segundo en Texas.
Ferrier admitió haber elaborado la ricina en su domicilio de Canadá.
Ese veneno se prepara a partir de las semillas de la planta de ricino y si se ingiere puede provocar náuseas, vómitos, hemorragia interna del estómago e intestinos e incluso muerte por colapso del sistema circulatorio.
Ferrier metió esa potente toxina en las cartas dirigidas a Trump y a los oficiales de Texas.
La mujer había sido detenida durante unas 10 semanas en la primavera de 2019 y pensaba que los agentes a los que dirigió esas misivas estaban vinculados con su arresto.
La ahora condenada envió esas cartas desde Canadá a Estados Unidos y después, el 20 de septiembre de 2020, cruzó la frontera por el paso de Buffalo, en Nueva York, donde fue detenida por agentes fronterizos después de constatar que estaba en posesión de un arma cargada, de cientos de municiones y de otras armas.
Ferrier permanece arrestada desde entonces. A principios de ese mes había publicado en Twitter que “alguien debería disparar en la cara a Trump”, y las cartas enviadas contenían igualmente un lenguaje amenazante.
Internacionales
Sam Altman advierte sobre los riesgos del acelerado avance de la Inteligencia Artificial
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, advirtió sobre los desafíos que representa el acelerado desarrollo de los sistemas de Inteligencia Artificial (IA), al señalar que su creciente capacidad podría poner a prueba la habilidad de las personas para comprenderlos, supervisarlos y mantenerlos bajo control.
Ante el rápido crecimiento de esta tecnología, Altman planteó la importancia de fortalecer la cooperación internacional y establecer mecanismos que permitan evaluar de manera constante las capacidades de los modelos de Inteligencia Artificial.
Entre las medidas propuestas se encuentra la identificación de posibles amenazas, la evaluación de los sistemas de seguridad y el intercambio de información relacionada con vulnerabilidades críticas que pudieran representar riesgos.
El planteamiento apunta a que gobiernos, desarrolladores y organismos especializados puedan contar con herramientas y protocolos comunes para anticiparse a los desafíos derivados de sistemas de IA cada vez más avanzados.
Las declaraciones se producen en medio del debate internacional sobre la necesidad de establecer reglas, estándares de seguridad y mecanismos de supervisión que permitan aprovechar los beneficios de la Inteligencia Artificial mientras se reducen los posibles riesgos asociados con su desarrollo.





