Internacionales
Abuela del tirador de Texas trató de detenerlo aún herida
La abuela de Salvador Ramos, el joven de 18 años que el martes irrumpió en una primaria en Uvalde, Texas, y mató a 19 niños y dos maestras, intentó impedir la masacre.
Eduardo Trinidad, familiar de “Doña Ceci”, como conocen todos a la abuela de Ramos, contó que cuando ella vio a su nieto que intentaba salir “con todas las armas, trató de pararlo”. Fue entonces cuando “él se volteó y le comenzó a disparar”.
Según su recuento, fueron ocho o nueve balazos disparos los que recibió “Doña Ceci”. Aun así, aterrada de pensar lo que su nieto podría hacer con las armas que traía, la mujer “se levantó como pudo y les gritó a los vecinos que le hablaran a la policía”.
Sin embargo, Ramos logró escapar y tras estampar su vehículo frente a la escuela, irrumpió en ella, entro en un salón y perpetró la masacre.
De acuerdo con medios, el joven compró dos rifles de plataforma AR en dos fechas distintas: el 17 de mayo y el 20 de mayo. Uno de los rifles fue hallado en el vehículo de Ramos. El otro, en la escuela, con el sospechoso.
El 18 de mayo, Salvador Ramos compró además 375 rondas de municiones 5.56. Al parecer, el sospechoso dejó caer una mochila con varios cargadores llenos de munición cerca de la entrada de la escuela. Dentro de la escuela, se descubrieron lo que parecen ser siete cargadores de 30 balas.
La abuela de Ramos fue trasladada al hospital, donde se reportaba como grave. Este miércoles estaba siendo intervenida.
Internacionales
Sube a 362 el número de fallecidos tras devastadora tragedia entre Nepal y el Tíbet
El saldo de víctimas por la devastadora emergencia registrada en la región del Himalaya aumentó a al menos 362 personas fallecidas, mientras los equipos de rescate continúan buscando a más de 1,400 desaparecidos en Nepal y el Tíbet.
De acuerdo con los reportes más recientes, 359 de las víctimas mortales se registraron en Nepal y tres en territorio tibetano, luego de que una violenta inundación arrasara comunidades ubicadas en la región fronteriza.
La emergencia habría sido desencadenada por el colapso de una gran masa glaciar en el Himalaya, que generó una avalancha de hielo, rocas y sedimentos. El material alcanzó los cauces de los ríos y provocó una corriente de enorme fuerza que destruyó viviendas e infraestructura a su paso.
El Ejército de Nepal y cuerpos de emergencia mantienen desplegados equipos terrestres y aéreos para localizar sobrevivientes, evacuar a habitantes de las comunidades afectadas y distribuir ayuda humanitaria.
Las labores de búsqueda se desarrollan entre grandes cantidades de lodo y escombros, mientras cientos de familias esperan información sobre las personas que continúan desaparecidas.
Además, autoridades y especialistas mantienen vigilancia ante el riesgo de nuevas inundaciones debido a las condiciones que persisten en la zona afectada.
La tragedia vuelve a poner la atención sobre la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a fenómenos relacionados con los glaciares, cuyo comportamiento está siendo alterado por el aumento de las temperaturas y el cambio climático.
Las cifras de víctimas y desaparecidos permanecen sujetas a actualización conforme avanzan las operaciones de búsqueda y rescate.







