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40 años a la cárcel por cobrar una tanda de 500 pesos

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El caso de Alma Abigail, una mujer que fue condenada a 40 años de prisión por cobrar una tanda de 500 pesos, está causando conmoción en México.

Los hechos se remontan al 2023 cuando la señora Alma fue detenida tras una denuncia presentada por su vecina, identificada solo como J. misma que se negó a pagar la tanda.

La relación de ambas mujeres comenzó debido a que sus hijas estudiaban en la primaria ubicada en Santa María Caliacac, una comunidad de Teoloyucan en el Estado de México.

Alma, ahora de 38 años, organizó una tanda de ahorro, pero en un momento su vecina se negó a pagarle 500 pesos.

Ante la insistencia de Alma por cobrarle el dinero, su ‘amiga’ la denunció ante las autoridades por extorsión, después de un largo proceso que aseguran estuvo lleno de irregularidades, Alma fue sentenciada a 40 años de prisión el pasado 15 de agosto.

De acuerdo con el abogado de Alma, Carlos Olvera su clienta sufrió maltratos físicos y sexuales por parte de la policía durante su detención.

A la señora Alma no se le permitió presentar pruebas que desvirtuaran la acusación y se le bloqueó el derecho a cuestionar a la parte acusadora, comentó el abogado.

Según el Código Penal del Estado de México, el delito de extorsión implica obligar a otro a hacer o dejar de hacer algo con el fin de obtener un beneficio ilícito. Las penas por este delito pueden variar de 8 a 12 años de prisión, aunque en casos agravados pueden ascender a entre 40 y 70 años.

Nacionales

¿Te vigilan por tu apariencia al entrar a una tienda? Profeco advierte sobre prácticas discriminatorias

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La dependencia federal señala que ningún consumidor debe ser tratado como sospechoso por su vestimenta, color de piel o aspecto físico. Conoce cómo y dónde presentar una queja.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) advirtió sobre las prácticas discriminatorias que pueden enfrentar los clientes en establecimientos comerciales, particularmente cuando son vigilados de manera excesiva o reciben un trato injustificado debido a su apariencia física.

El titular de la dependencia, César Iván Escalante Ruiz, explicó que estas situaciones pueden constituir actos de perfilamiento racial o discriminación cuando el personal de seguridad o los empleados consideran sospechosa a una persona únicamente por su tono de piel, origen, vestimenta o características físicas.

¿Cuándo la vigilancia en una tienda se convierte en discriminación?

De acuerdo con lo señalado por Profeco, existen comportamientos que pueden representar un trato discriminatorio hacia los consumidores, como seguirlos constantemente por los pasillos, interrogarlos sin una razón justificada, solicitar revisiones de sus pertenencias o interceptarlos basándose exclusivamente en su apariencia.

Escalante Ruiz enfatizó que los establecimientos comerciales deben evaluar las conductas de las personas y no juzgarlas por su aspecto físico, ya que todos los consumidores tienen derecho a ingresar, recorrer las instalaciones, seleccionar productos y recibir atención sin enfrentar prejuicios.

Cifras revelan casos de discriminación en México

La Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022 evidenció que el 23.7% de la población encuestada reportó haber experimentado alguna situación de discriminación.

Entre los motivos identificados destacan la forma de vestir o el arreglo personal, con un 30.6%, así como el tono de piel, con un 13.1%, cifras que reflejan la presencia de prejuicios relacionados con la apariencia.

¿Dónde denunciar si eres víctima de discriminación?

Las personas que consideren haber recibido un trato discriminatorio en supermercados, tiendas departamentales u otros establecimientos pueden presentar su queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Los canales de contacto difundidos son:

  • Correo electrónico: quejas@conapred.gob.mx
  • Teléfono: 55 5262 1490
  • Línea gratuita: 800 543 0033

La Profeco reiteró la importancia de que los comercios garanticen un trato digno y respetuoso para todos sus clientes, independientemente de sus características físicas, condición social o manera de vestir.

La vigilancia comercial no debe convertirse en una forma de discriminación. Las medidas de seguridad deben responder a comportamientos objetivos y no a prejuicios sobre la apariencia de quienes ingresan a comprar.

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