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Diputados rusos aprueban ley contra cambio de género
La Cámara de Diputados de Rusia aprobó en primera lectura una ley que prohíbe la reasignación de género por vía quirúrgica o legal, con lo que se intensifica el giro conservador contra la comunidad LGBT que tiene el país en plena ofensiva militar en Ucrania.
“El proyecto de ley que prohíbe (…) intervenciones médicas de cambio de sexo y el registro en el estado civil de cambios de sexo sin intervenciones médicas fue aprobado”, informó la Duma (cámara baja del Parlamento ruso) en un comunicado.
El texto prevé excepciones que permiten este tipo de intervenciones quirúrgicas en casos de “anomalías congénitas” en niños durante la formación de sus genitales.
Sin embargo, estas operaciones médicas excepcionales deberán ser validadas a nivel gubernamental, según el proyecto de ley.
“Actualmente, existe una industria desarrollada de cambio de sexo en Rusia que incluye médicos, psicólogos, una red de organizaciones y activistas LGTB deshonestos”, consideraron los diputados en una carta que acompaña el proyecto.
El texto, propuesto por los jefes de los principales grupos parlamentarios, incluidos el partido Rusia Unida, pro-Kremlin, y el Partido Comunista, se basa en la Constitución rusa que defiende los “valores familiares tradicionales” y define el matrimonio solo como “la unión de un hombre y una mujer”.
El presidente de la Duma, Viacheslav Volodin, adelantó que la ley será aprobada definitivamente en las próximas semanas.
“Y la persona se levanta por la mañana y decide que ya no es hombre, sino mujer, o mujer y no hombre. Va a una clínica privada (…), recibe un certificado y se va al registro civil, al departamento de documentos de identidad a cambiar su apellido, nombre y patronímico. Y puede ocurrir lo siguiente: contraen matrimonio y, no lo quiera Dios, adoptan un niño”, opinó.
El proyecto fue remitido a la cámara baja por 400 diputados (de un total de 450 de la cámara baja) de los cinco partidos con representación parlamentaria.
La ley también propone prohibir el cambio de sexo en los documentos de identidad y otros certificados oficiales sin operación quirúrgica.
Hace unas semanas el ministro de Justicia, Konstantín Chuichenko, adelantó que las autoridades querían “excluir legalmente la posibilidad de cambio de sexo en el pasaporte y en otros documentos”.
Reconoció que el cambio de sexo está permitido por ley en este país desde 1997, aunque el interesado no está obligado a someterse a una operación para poder introducir esa modificación en su documento de identidad.
Entre 2018 y el pasado año, más de 2 mil 700 rusos cambiaron de sexo en sus documentos, lo que condujo a casi 200 matrimonios.
A su vez, el viceministro de Sanidad, Oleg Salagái, estimó en 996 el número de solicitudes para cambio de sexo en 2022 y prometió que los transexuales sí seguirán recibiendo ayuda médica.
“Que (la transexualidad) se trata de un estado enfermizo no despierta dudas”, subrayó.
Los transexuales temen que tras la aprobación de la ley se dispararán los suicidios entre los miembros de esa comunidad, muchos de los cuales se plantean emigrar al extranjero.
La reforma constitucional de 2020 introdujo en la Carta Magna el concepto de que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer.
“Los matrimonios homosexuales no producen hijos”, aseguró en una ocasión el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, que acostumbra a predicar contra el liberalismo “sin género y estéril”.
Al respecto, la jefa del comité de Familia de la Duma o cámara de diputados, Nina Ostánina, aseguró que hace unas semanas que algunos jóvenes rusos habían cambiado de sexo en sus documentos para no tener que ser movilizados al ejército y combatir en Ucrania.
Putin, un creyente confeso que ha introducido toda clase de medidas e incentivos desde el año 2000 para contrarrestar el envejecimiento de la población, aseguró en su momento que mientras sea presidente en Rusia no habrá matrimonio homosexual.
Internacionales
Director del FBI demanda por 250 millones de dólares a medio por señalamientos de ebriedad
El director del Buró Federal de Investigaciones, Kash Patel, presentó este lunes una demanda por difamación contra la revista The Atlantic, a la que reclama 250 millones de dólares por la publicación de un reportaje que recoge acusaciones sobre su supuesto abuso de alcohol.
De acuerdo con la demanda, de 19 páginas y registrada en un tribunal del Distrito de Columbia, el equipo legal de Patel identificó 17 afirmaciones del artículo que considera “falsas y difamatorias”, entre ellas que el director “es conocido por beber hasta el punto de evidente intoxicación”.
El reportaje, publicado el pasado viernes bajo el título “El comportamiento errático de Kash Patel podría costarle su puesto”, señala que el funcionario consume alcohol con frecuencia y en exceso, además de mantener una presencia “irregular” en la sede del FBI y en sus oficinas, lo que presuntamente habría retrasado decisiones urgentes que requieren su aprobación.
Ante estas acusaciones, Patel negó reiteradamente los señalamientos y aseguró que “no bebe en exceso en estos establecimientos ni en ningún otro lugar”. Asimismo, en la demanda se sostiene que la revista publicó el artículo “con malicia”, pese a haber sido advertida previamente de que las principales alegaciones eran “categóricamente falsas”.






