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La Internacional Villahermosa

Tabasco

Perderían su empleo 2 mil impresores si contingencia se prolonga: CANAGRAF

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6 de febrero de 2020.- Dos mil trabajadores de las artes gráficas podrían quedarse sin empleos si la pandemia del coronavirus se sigue alargando, pues el 70 por ciento de las empresas podrían “quebrar” por esta crisis, lamentó el delegado de la Cámara Nacional de las Artes Gráficas (CANAGRAF), Edgar Alejandro Garduño Paz.

Entrevistado el empresario además, señaló que en Tabasco, se debe aplicar las medidas anunciadas por el presidente de la República como es, reducir salarios y eliminar aguinaldos para homologar las medidas tomadas por el Ejecutivo federal.

De acuerdo a las consideraciones del líder empresarial, los recursos que se ahorren con la reducción de salarios y aguinaldos, deben aplicarse al sector salud y poder combatir la pandemia.

“Y como medida de apoyo emergente a los Micro Pequeñas y Medianas empresas, se deben utilizar los fondos de los dos fideicomisos que tiene la SEDEC que son el Fideicomiso para el Fomento y Desarrollo de las Empresas del Estado de Tabasco, el cual tiene más de 100 millones y el Fondo Empresarial de Tabasco, para apoyo directo para las MyPyME; a fin que se vean reflejado en un subsidio al empleo para pago de sueldos de la y para empresas que tengan menos de 10 trabajadores y estén al día en el pago de impuestos”, expresó.

Lo anterior dijo Garduño Paz, es con la finalidad de que los trabajadores puedan mantener sus empleos y ayudar así a las empresas para continuar trabajando y de este modo, cuando acabe la emergencia sanitaria, no cierren sus puertas y se reactive la economía del estado.

“Estas medidas deben que ser aplicadas ahora que las empresas tienen las cortinas abajo y no están generando ingresos para poder mantener sus plantillas laborales”, acotó.

Leidi Susana León/NoticiasSinReservas

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Tabasco

Nuevas masculinidades hacen posible la paz

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  • El Poder Judicial de Tabasco promueve el aprendizaje de la paz; “se aprende de la misma forma que la violencia, por observación, por imitación”
  • La catedrática neoleonesa, Myrna Elia García Barrera, plantea que la violencia afecta a toda la población, como víctimas o victimarios
  • Señala que las nuevas masculinidades implican compartir responsabilidades familiares, promover la no violencia, oponerse al machismo y favorecer que mujeres sean proveedoras del hogar

A golpe de sentencias, se pueden generar cambios determinantes en materia de violencia y desigualdad de género, y para ello los miembros de la comunidad jurídica necesitan reconocer los estereotipos y roles basados en el género, subrayó Myrna Elia García Barrera, coordinadora de la Unidad de Prevención, Investigación y Combate a la Violencia de Género del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León.

Al impartir la conferencia Nuevas masculinidades, a invitación del presidente del Poder Judicial tabasqueño, Enrique Priego Oropeza, la doctora en Derecho, egresada de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), resaltó la importancia de generar reflexiones para mejorar la impartición de justicia, pues si bien no es fácil romper paradigmas, el status quo, las costumbres arraigadas con la cultura,  las nuevas masculinidades buscan promover el trato igualitario entre hombres y mujeres.

Explicó que el concepto de nuevas masculinidades nace a partir de la revisión del papel de los hombres en el esfuerzo para lograr la equidad de género, renunciar al sitio jerárquico que históricamente han desempeñado y abandonar la creencia de que debemos seguir patrones relacionados con el género.

Durante la videoconferencia, promovida por la Unidad de Igualdad de Género y Derechos Humanos de la institución, la integrante del sistema nacional de investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) sostuvo que es de capital importancia que los operadores jurídicos conozcan los roles de género, esto es, comportamientos o conductas estereotipadas, tareas o actividades que realiza una persona o que tradicionalmente se le han asignado por el simple hecho de ser hombre o mujer.

Estos desempeños de género hacen notorio el problema de violencia y la desigualdad entre hombres y mujeres, costumbres que  son aprendidas, pero que también se puede modificar.

Irma Salazar Méndez, titular de la unidad de género, detalló que el magistrado Enrique Priego invitó a la doctora García Barrera a dictar la conferencia como parte de las estrategias para promover la igualdad, para cambiar la mentalidad sobre este tema y, a su vez, incidir en el combate de la violencia contra mujeres y niñas.

Myrna Elia García, también catedrática de las universidades Autónoma de Nuevo León y de Monterrey, así como del Instituto de la Judicatura de esa entidad estableció que en el caso del “deber de ser mujer” la sociedad limita la autonomía, libertad y en algunas ocasiones hasta una vida libre de violencia.

Los estereotipos de acuerdo al sexo hacen mucho daño, tanto en el caso de los hombres, considerados fuertes y que no deben llorar, como en el que se estima que las mujeres son débiles y no controlan sus emociones, de ahí la importancia que los conceptos de masculinidad y feminidad se replanteen.

Señaló que las nuevas masculinidades implican compartir las responsabilidades familiares, el cuidado de los hijos, las labores domésticas, promover la no violencia, oponerse al machismo y constituir incluso a las mujeres como proveedoras del hogar. Cada hombre tiene el derecho de decidir su masculinidad sin ser juzgado, si va a ser tradicional sin violencia o si va  a optar por los nuevos conceptos.

La masculinidad positiva busca sobre todo sacudir las bases del patriarcado y todas sus derivaciones para deconstruirlo, al promover el trato igualitario entre hombres y mujeres donde quede prohibido cualquier tipo de discriminación.

La autora del libro Derecho de las nuevas tecnologías aseveró que hay que hacer realidad el precepto constitucional de igualdad, y no nada más la igualdad formal y material sino también la igualdad estructural, se deben reconocer las diferencias y promover las acciones afirmativas desde el punto de vista del Derecho, todo a través de la perspectiva de género, concepto que permite identificar, cuestionar y valorar la discriminación y la desigualdad al crear condiciones de cambio, comentó.

Tenemos que comprender que los procesos son diferenciados, pero que vivimos desigualdades sociales, debemos dejar de justificar la desigualdad basada en las diferencias, analizar que el género no alude exclusivamente a las mujeres sino que se trata de un tema que atañe a hombres y mujeres, así como advertir desigualdades y asimetrías de poder e identificar alternativas para modificar la desigualdad entre géneros, apuntó la especialista.

Para un desarrollo más equitativo y democrático –mencionó–, se requiere eliminar tratos discriminatorios, se tiene que difundir qué es la perspectiva de género, y para ello es menester hablar de legislación, de política, de capacitación, a través de experiencias de féminas y varones, ponerlos en marcha y evaluarlos, con el objetivo de  conseguir la igualdad, tal como marca la reforma constitucional del 10 de junio de 2011 que reconoce la dignidad humana, que son respetados e inherentes a todos sin distinción alguna.

García Barrera aseguró que la violencia se ha hecho normal y esto hace fácil que no se respete a las personas. Indicó que las masculinidades positivas ayudan, porque la educación es la solución, la educación en el ejercicio pleno de los derechos.

La educación es una herramienta de diálogo, una cultura de paz que rechaza la violencia es, además, una forma diferente de relacionarnos con tolerancia, diálogo y educación en el conflicto. Recordó que la Organización de las Naciones Unidas la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) señala que  la paz es posible. La paz se aprende, se enseña, de la misma forma que la violencia, por observación, por imitación, dijo.

Y esto significa que se puede aprender a vivir en paz, y  por ello hay que luchar, porque al final, la violencia afecta a toda la población, bien sea como víctimas o como victimarios.

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