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La Internacional Villahermosa

Tabasco

Ante el avance del Covid-19, cambia su definición operacional de riesgo: Azuara Forcelledo

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1 de abril de 2020.- Ante el incremento en casos de Covid-19, desde hace tres días, cambió la definición operacional de riesgo del coronavirus en Tabasco, informó el Director de Prestaciones Médicas del Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco (ISSET), Humberto Azuara Forcelledo.

En el Centro Médico ISSET se inició con el protocolo y se está en proceso de redefinición de ruta y así ingresar el individuo a tomarse una radiografía o hacerse un examen de laboratorio.

Al detectarse la transmisión comunitaria, explicó que ahora se analizan síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza y de garganta, y otros, que obligan al paciente a solicitar la prueba del Covid-19 a través de la plataforma epidemiológica, en donde se suben todos sus datos.

“La definición operacional de riesgo de Covid-19, cambia en los últimos dos días, antier al medio día, cambia la definición operacional, al documentarse que ya hay trasmisión comunitaria, es decir que ya entre paisanos tabasqueños nos estamos trasmitiendo el coronavirus; antes de antier, la definición era síntoma respiratorio y haber estado en contacto con alguien de riesgo”, advirtió.

Refirió que actualmente se necesita que, en los últimos 7 días, haya habido fiebre, tos, o dolor de cabeza, si dos de estos síntomas están presente, entra como paciente sospechoso.

“Desde tener dolor de pecho, dolor de espalda, dolor abdominal, diarrea, disminución de la capacidad de oler, de olfato, flemas, rinorrea, salida de moco por nariz, ardor o dolor de garganta, son los síntomas que pueden tener el individuo y que nos obligan con uno de estos, más dos de los primeros que mencioné, etiquetarlos como de riesgo y en ese momento se procede a subir a la plataforma epidemiológica solicitar el permiso y hacer la prueba para saber si es Covid-19″, reiteró.

Hasta el momento en el ISSET de manera directa, como institución no ha atendido todavía ninguno (caso de coronavirus), se tienen tres derechohabientes hospitalizados, y de los tres, dos están graves, fueron atendidos en el Juan Graham.

El ISSET atiende un promedio de 150 personas diarias con problemas respiratorios, pero que en esta época ha disminuido a menos de la mitad.

Explicó que los Módulos Especiales de Atención de Enfermedades Respiratorias y su referenciación de pacientes que requieren hospitalización, se canalizan al “Hospital Juan Graham Casasús”.

“Los módulos, servirán como filtro donde todos los enfermos que tengan sintomatología respiratoria, tos, flema, estornudo, garganta seca, dolorosa, falta de aire, serán atendidos. En este módulo, los médicos están entrenados para definir si tienen riesgo de tener coronavirus o no, en el supuesto de que tengan ese riesgo entran en un protocolo de estudio y atención, en el supuesto de que no tengan el riesgo, tienen otro protocolo de estudios y atención”, comentó.

Con este filtro, se está buscando detectar posibles casos de coronavirus, y evitar que entren en el instituto y se genere un brote de Covid-19 en la institución, pues se tiene que controlar esta pandemia, que en Tabasco está avanzando a pasos agigantados, expuso el funcionario.

“Lo que tratamos de evitar es que ingresen los pacientes con Covid-19 al interior de la unidad y que haya un contagio desmedido e incontrolable, que es un método que se utiliza en todas partes y se llama triage respiratorio, en este caso, y nos permite controlar el problema que ya se nos avecina a pasos agigantados, en el triage participan 4 en la mañana y 4 en la tarde, están preparados y los seguimos capacitando todos los días”, aseguró.

Azuara Forcelledo, dijo también que cuando un individuo se le detecte un caso sospechoso, se inician con los protocolos correspondientes para proceder a tomarle la muestra de acuerdo a lo que apruebe la jurisdicción sanitaria.

Ruth Pérez Magaña/NoticiasSinReservas

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Tabasco

Nuevas masculinidades hacen posible la paz

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  • El Poder Judicial de Tabasco promueve el aprendizaje de la paz; “se aprende de la misma forma que la violencia, por observación, por imitación”
  • La catedrática neoleonesa, Myrna Elia García Barrera, plantea que la violencia afecta a toda la población, como víctimas o victimarios
  • Señala que las nuevas masculinidades implican compartir responsabilidades familiares, promover la no violencia, oponerse al machismo y favorecer que mujeres sean proveedoras del hogar

A golpe de sentencias, se pueden generar cambios determinantes en materia de violencia y desigualdad de género, y para ello los miembros de la comunidad jurídica necesitan reconocer los estereotipos y roles basados en el género, subrayó Myrna Elia García Barrera, coordinadora de la Unidad de Prevención, Investigación y Combate a la Violencia de Género del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León.

Al impartir la conferencia Nuevas masculinidades, a invitación del presidente del Poder Judicial tabasqueño, Enrique Priego Oropeza, la doctora en Derecho, egresada de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), resaltó la importancia de generar reflexiones para mejorar la impartición de justicia, pues si bien no es fácil romper paradigmas, el status quo, las costumbres arraigadas con la cultura,  las nuevas masculinidades buscan promover el trato igualitario entre hombres y mujeres.

Explicó que el concepto de nuevas masculinidades nace a partir de la revisión del papel de los hombres en el esfuerzo para lograr la equidad de género, renunciar al sitio jerárquico que históricamente han desempeñado y abandonar la creencia de que debemos seguir patrones relacionados con el género.

Durante la videoconferencia, promovida por la Unidad de Igualdad de Género y Derechos Humanos de la institución, la integrante del sistema nacional de investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) sostuvo que es de capital importancia que los operadores jurídicos conozcan los roles de género, esto es, comportamientos o conductas estereotipadas, tareas o actividades que realiza una persona o que tradicionalmente se le han asignado por el simple hecho de ser hombre o mujer.

Estos desempeños de género hacen notorio el problema de violencia y la desigualdad entre hombres y mujeres, costumbres que  son aprendidas, pero que también se puede modificar.

Irma Salazar Méndez, titular de la unidad de género, detalló que el magistrado Enrique Priego invitó a la doctora García Barrera a dictar la conferencia como parte de las estrategias para promover la igualdad, para cambiar la mentalidad sobre este tema y, a su vez, incidir en el combate de la violencia contra mujeres y niñas.

Myrna Elia García, también catedrática de las universidades Autónoma de Nuevo León y de Monterrey, así como del Instituto de la Judicatura de esa entidad estableció que en el caso del “deber de ser mujer” la sociedad limita la autonomía, libertad y en algunas ocasiones hasta una vida libre de violencia.

Los estereotipos de acuerdo al sexo hacen mucho daño, tanto en el caso de los hombres, considerados fuertes y que no deben llorar, como en el que se estima que las mujeres son débiles y no controlan sus emociones, de ahí la importancia que los conceptos de masculinidad y feminidad se replanteen.

Señaló que las nuevas masculinidades implican compartir las responsabilidades familiares, el cuidado de los hijos, las labores domésticas, promover la no violencia, oponerse al machismo y constituir incluso a las mujeres como proveedoras del hogar. Cada hombre tiene el derecho de decidir su masculinidad sin ser juzgado, si va a ser tradicional sin violencia o si va  a optar por los nuevos conceptos.

La masculinidad positiva busca sobre todo sacudir las bases del patriarcado y todas sus derivaciones para deconstruirlo, al promover el trato igualitario entre hombres y mujeres donde quede prohibido cualquier tipo de discriminación.

La autora del libro Derecho de las nuevas tecnologías aseveró que hay que hacer realidad el precepto constitucional de igualdad, y no nada más la igualdad formal y material sino también la igualdad estructural, se deben reconocer las diferencias y promover las acciones afirmativas desde el punto de vista del Derecho, todo a través de la perspectiva de género, concepto que permite identificar, cuestionar y valorar la discriminación y la desigualdad al crear condiciones de cambio, comentó.

Tenemos que comprender que los procesos son diferenciados, pero que vivimos desigualdades sociales, debemos dejar de justificar la desigualdad basada en las diferencias, analizar que el género no alude exclusivamente a las mujeres sino que se trata de un tema que atañe a hombres y mujeres, así como advertir desigualdades y asimetrías de poder e identificar alternativas para modificar la desigualdad entre géneros, apuntó la especialista.

Para un desarrollo más equitativo y democrático –mencionó–, se requiere eliminar tratos discriminatorios, se tiene que difundir qué es la perspectiva de género, y para ello es menester hablar de legislación, de política, de capacitación, a través de experiencias de féminas y varones, ponerlos en marcha y evaluarlos, con el objetivo de  conseguir la igualdad, tal como marca la reforma constitucional del 10 de junio de 2011 que reconoce la dignidad humana, que son respetados e inherentes a todos sin distinción alguna.

García Barrera aseguró que la violencia se ha hecho normal y esto hace fácil que no se respete a las personas. Indicó que las masculinidades positivas ayudan, porque la educación es la solución, la educación en el ejercicio pleno de los derechos.

La educación es una herramienta de diálogo, una cultura de paz que rechaza la violencia es, además, una forma diferente de relacionarnos con tolerancia, diálogo y educación en el conflicto. Recordó que la Organización de las Naciones Unidas la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) señala que  la paz es posible. La paz se aprende, se enseña, de la misma forma que la violencia, por observación, por imitación, dijo.

Y esto significa que se puede aprender a vivir en paz, y  por ello hay que luchar, porque al final, la violencia afecta a toda la población, bien sea como víctimas o como victimarios.

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